Un río debajo de sus labios

Mientras todas mis pestañas disputan entre sí

la legitimidad de despertar y encontrarle al borde de la cama

Un río se desvanece como cicatriz cerca de sus labios

esos que me besan y me cuidan de madrugada

los mismos que desaparecen entre semana,

algunas veces,

o todas las jornadas.

Cauce que hace más de tres décadas yace debajo de ese befo suyo

río que secó en los mismos años donde la mocedad y la estética jugaban

a fingir que ninguna vanidad imperaba en su vida

Pretensión que con lo añejo del tiempo, solo definirían la seguridad de sus días

y desmentirían la animadversión de sus pesares.

Por eso, cada vez que, como paliativo de esta rutina intransigente

usted quisiera nadar

yo invocaré en un beso, aquél surco perdido

ese deseo que solo será, en el imaginario un sueño más,

y en la realidad… un río debajo de sus labios.

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