Nunca nos marchamos completamente de los lugares que solíamos habitar.
Las partidas son sólo somáticas manifestaciones de la ausencia.
En realidad, permanecemos, en esencia y simbolismo, en los hogares que construimos al amar.
Y así, aunque el amor se transforme en indescriptibles dimensiones del deseo y la decisión, la voluntad de permanecer en pensamientos y sensaciones, predomina siempre en las almas que aún soltando, no dejan de amar.
Lo que podría desatar la animadversión de la ruptura y la lejanía, fueron sólo cuidados distantes al partir de Roma.
Divisar para no quebrarse
aún sabiendo que la fractura es inevitable
Soltar, para respetar el vacío
Aún sabiendo que el vacío siempre estará lleno
Nunca nos despedimos completamente de los lugares que solíamos habitar
Las partidas son, todo aquello para lo que no estoy dispuesta
Y en realidad, aún no estando contigo, solo quisiera saber ¿Cómo está la abuela?
Te abrazo profundamente.
