Lloviendo en primavera

Ya es primavera en Buenos Aires, cantaría Ainda, en la compañía del Maestro Drexler.

Pero esta mañana fría de octubre revela que la verdad primera en la ciudad sigue siendo frígida.

Expuesta a las húmedas ráfagas de auxilio, y no así del sol; se cubre la ruta rumbo a la Figueroa Alcorta 2263.

Huele a humedad y a trino: a miedo, paciencia y frío.

Me tiembla el cuerpo mientras avanzo al sueño, que ya no recuerdo si es mío o si es de aquella que fui.

Y más que certezas, cuando una camina, añora. Y aunque ya no se extraña igual que aquel ultrajado abril, sé que algún día, uno muy lejano, volverás a mirarme así…

Así, como siempre me miraste, así, con la misma pausa; porque contra todo pronóstico, también llueve en primavera.

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