El disimulo de la vida se transpira y se proyecta
en los espacios vacíos que muestra la privacidad
en los espasmos llenos de vida, que provoca el sueño
dentro de las mentes habilidosas que no paran de pensar
Y fue así, como desapercibida y ya casi deshabitada de ti,
te soñé
o probablemente, tú soñaste conmigo y en un susurro de existencia me llamaste a ti
o quizá, despojada de todas tus ruinas, me encontraste desnuda en un sueño,
pero lo sorprendente fue que…
anoche soñé contigo
yo,
que pensé ya haberme despedido.
–
En una habitación rosa, mientras tú vestías de negro
tus brazos macilentos que desbordan fuerza cuando me abrazan,
intentaron cobijarme cuando ya tus ojos me consumían
y fue entonces, cuando en la claridad del recinto de aquél instante,
pude sentir que me querías, como me quisiste en los comienzos luminosos.
Podía sentir con la claridad de todos mis lamentos
como tu cuerpo imploraba cercanía
como el desértico iris de tu mirada, pronunciaba gélidas ondas de intensidad
¿alguna vez has sentido que te imploran?
¿en alguna ocasión has sentido que te quieren?
anoche soñé contigo
y me querías
me querías mucho
me querías tanto que…
no quise despertar.

