Vogrincic

Hay sonrisas que denotan sensibilidad profunda

Miradas que en su propia cercanía, detallan el paisaje de una ternura cotidiana

Ideas tan lejanas, como concebir que el terceto de vida,

traerían aquellos sueños que la Gruta de Lourdes gestó

Desde la drexleriana tierra de la creatividad,

en la Montevideo que siempre he querido caminar,

el mundo acogió el talento y simpatía de ese uruguayo

el de la sonrisa bonita y el talento que no se deja de admirar

Musa de mocedades banales y estéticas

La humildad se sumerge en un oleaje de calor

Pensar que algún día leerás mis letras

es parte de esa, mi absurda pretensión

No me sueltes, idea errante y lejana

si tú me abrazas, quizá pueda escribir

Imaginarme que algún día los caminos se prolongarán tanto

hasta que mis acentos lleguen hacia ti

Y ya no sólo serán letras, ni versos

sino composiciones que giran en lo absurdo.

Pero dentro de tanta ambigüedad,

impera el beso que nunca le he de dar,

aquella caricia que se palpa en una idea

aquella idea que se disipa al caminar

Desde la noche que duró doce años,

hasta la nítida piel de quien murió entre la nieve,

el mundo habla de lo que antes ignoraba…

de la plácida sonrisa del joven Vogrincic.

En este mundo, distante y obstinado,

ahora te escribe

quien mañana te olvidará

ahora te piensa

quien nunca te alcanzará

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