Nunca fuimos tan de territorios, hasta que la tierra que habitamos comenzó a morar nuestra lucha, y se volvió en lo único que nos une:
esta causa que nos lastima.

«Enigmas, señales y momentos. La vida transcurre fugitiva y con ella, el alegórico oficio de vivir»
Nunca fuimos tan de territorios, hasta que la tierra que habitamos comenzó a morar nuestra lucha, y se volvió en lo único que nos une:
esta causa que nos lastima.