Te invitó a leer: Tenamaxtlán Publicado en la revista «Opinión a la Plaza»
Insistir
Si te pidiera una hora de tu día, si tú me concedieras esa hora de tu vida, tenlo por seguro, yo te haría feliz. Dejaría que tu instinto protector me envolviera, cuidaría de tu efímera realidad a mi lado, guardaría tu sonrisa junto a la mía, y tenlo por seguro, serías muy feliz. No habría …
Corsario
Los tiempos son dispares, cuando las ganas son desiguales. Mientras se huye de la explosión, la bomba busca cobijo, sin ver que el que escapa no abraza, y el que desvive explota. En la expresión natural de uno, se abruman las razones del otro, y en la ansiedad del entronque, se disipan los reproches. Quisiera …
Rome
Aprendí a ya no invocarlo con el pensamiento, sino que todo pensamiento fuera él.
Adiós torero, adiós
Volvió a verla, Manolete, y mientras abdicaba en el de varas, fenecía mi esperanza en el tercio de muerte. Al entregar mi mejor faena, mi suerte ingenuamente volvió a caer al ruedo. Solté la montera en un acto de cobardía, sin darme cuenta que era lo mejor que me sucedería. Desde hace algún tiempo dejé …
Pardo
¿Dónde ocultará el sol su brillo cuando vuelvas a arder? ¿Dónde impondrás tu autoridad cuando no haya más fragilidad que tocar? El grito de tu ausencia se volvió el silencio más esperado, pensaba que la indiferencia cobraría todos mis estribos, pero el discurso de los olvidados se ha convertido en fuerza, y la fuerza de …
Fragmento del adiós
Habría de ocurrir un hecho revelador que hiciera notar el desencanto, la despedida y la tragedia del querer, y un día sin más... ocurrió. La culpa fue propia, por quebrantar el amor y seguir pintando ocasos inseguros. Se pensó en la posibilidad después de los agravios. La carta del «por qué» se ha convertido en …
Asiduo
Si en noches como esta, en donde a pesar de la esclavitud de tu libre mañana, no logras descansar. Pídele a la fe que obtura tu razón, que sean sus ojos de marrón profundo los que salven tu día, aun si tiembla tu voluntad. Que sea la ilusión que encuentras en tu fatiga la que …
El castigo de Alondra
Taciturno
Ya entendí lo que tanto ignoraba, mientras yo te mentía tú me adorabas, ahora que te amo de mí te has vengado. - Admiro tu determinación, abrazo tu condena, no te pido ya que de mí te compadezcas. - Así como te fuiste ahora yo me marcho, solo te ruego que, no vuelvas por las …
Endémico
- Y entonces, ¿tú y yo qué somos? - Calma, hoy somos nada, mañana quizá, reafirmaremos esa penuria.
Soñando Roma
El sol se va a dormir y pienso en ti, el sol se despierta y te vuelvo a pensar. Ayer el sol tuvo insomnio y lo acompañé de madrugada. Ya es tiempo de que salga el sol, el sol aún no despierta.
