Cuento los días para verte, como si contándolos se disiparan las ganas,
como si computando el tiempo se detuvieran los incesantes deseos de ver tu sonrisa,
como si con ello se aceleraran los instantes que aguardo para encontrarme en tu mirada,
en esos ojos grandes y oscuros en los que más de alguna vez me he perdido en efímeras ideas mientras me miran.
Y aunque disfruto el tiempo que estoy conmigo, construyendo todo lo que soy y todo lo que deseo dar; no hay manera de escapar del imaginario, de esa incesante y revolucionaria sensación de invitarte a cohabitar entre emociones y vivencias que me gustaría compartir contigo.
Y justo, cuando arriba aquella prometedora llamada del encuentro, no puedo evitar sonreír, imaginándonos así, siendo tan nuestras, tan de cada una, en la recíproca decisión de la ilusión y las ganas.
Que todo tu temple me transporte a la inquietante ruta de espera y alivio.
Que toda mi existencia se contenga en la calma de saberte sonreír.
Galoa, piensan mis intenciones
Galoa, leen mis pensamientos
Galoa, exploran mis emociones
Galoa, que la decisión de nuestros espacios nos haga justicia, que la determinación de nuestro encuentro nos dé la tranquilidad que el amor nos arrebató.


Muero de amor!
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