Me han robado la energía
O no sé dónde la metí
pero este cuerpo está pálido,
cansado y sin fuerzas.
Decaen con él la inspiración
y los pensamientos más fuertes
que algún día construí.
–
Mis ganas se desvanecen
como dos lánguidas gotas de lluvia,
como el viento frío que se disipa
en aquél viejo y frondoso
ceibo de Palermo.
–
No sé dónde buscar
el encanto de mi sonrisa
es posible que
la haya perdido entre tanta prisa…
–
Y aunque quisiera encontrar
las respuestas que me devuelvan la energía,
estoy cansada ya
de escribirle a la deriva.

Abrazo tu sensibilidad, Ju. 🤍🤍🤍
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