Chabacano

La intensidad que tú abrazas por las noches, cada que rodeas mi cintura,

es justo la razón por la que otros al vivirla, se echaron a huir.

Mientras el miedo consumió la bienvenida de viejos males

tu hiciste de esa flama, el cálido abrazo que ahora cobija este amor.

Y aunque sabes que soy airada, cada vez que la serenidad me abandona,

no dejas que la impaciencia se apodere de todo lo que nos trajo hasta aquí.

Viste en mí, lo que la resignación había despedido hace tiempo,

y aunque cada lunes nos invade la realidad,

el resto de los días me atrapas y no me vuelves a soltar.

Me desarmo en cada pensamiento que invoco en el pesimismo,

y tú me construyes en cada abrazo que me das,

me recuerdas que tus brazos tienen sabor a cariño,

uno que revoluciona hasta mi más obstinada decisión.

Y en un beso que me acaricia la existencia

me recuerdas que el amor tiene un sabor que se palpa,

que me llega al costado, donde guardo mi corazón.

Que tu cariño tiene sabor a distancia

una tan cercana, que no puedo ignorar.

Que tus besos me saben distinto,

como el sabor que tiene el mar…

sabor a chabacano,

como el noviembre en aquel bar.

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