Nicolás

No sé que tienen tus ojos cansados

que luchan

que gritan

que lloran

Que cuando los miro

se acurruca en mi pecho la congoja

de tu alma

tus sueños

tus pasos

Ese pudor tuyo

que teme

que tiembla

que deja caer entre tus brazos

todo lo que callan tus desvelos

Esa impotencia tuya

que reposa en tu mirada honesta

en esos ojitos míos

que cuando sufren,

escapa en ríos de combate y fuerza

tu resistencia

tu dolor

tu anhelo

Ese deseo tuyo

que enardece

que clama

que rescata toda tu ternura

tu eterna lucha

tu amor

Saldremos de esta y mil tempestades más, mi amor.

tu lucha es mía, Nicolás.

Una respuesta a «»

Deja un comentario