Nunca vuelvas a las aguas que secaron su cauce,
a las palabras desvanecidas en el júbilo sin retorno,
a aquél sitio donde la resignificación le resta valor,
a quien en el pasado te dio aquello que tanto anhelabas
y en el ahora persiste en las sombras del recuerdo.
–
Al deseo de retornar no se le desafía,
No se le invoca
No se le suplica
–
Al pisar el pasado se deja consigo todo lo que una sintió,
lo gozado
lo sufrido
–
El momento es siempre uno y por más apacible que este sea
nunca se vuelve a donde no se es otra vez.

Me encantó. Gracias por compartir. Atte. Humberto Mendoza.
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